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Estimats amics:

Benvinguts al blog de la Comunitat Parroquial de l’Assumpció de la Mare de Déu a Onda, a la diòcesi de Sogorb-Castelló.

Són els catequistes de la Parròquia els qui llançaren la proposta de crear aquest blog. I com pots vore ja és una realitat. Es tracta d’un camí més per a créixer com a Comunitat, com a família de Déu. Un mateix lligam, que són els “llaços de la fe”, ens uneix. Som deixebles de Crist Ressuscitat i el nostre testimoni de germanor ens fa creïbles. Per això, el Regne de Déu i el seu creixement és el nostre gran objectiu. A partir d’ací la resta de les coses.

El blog no sols és un instrument per a comunicar, ni de bon tros un mostrari per a vore què és el que es fa a la Comunitat. Naix amb la vocació de mantindre la connexió necessària sempre al si d’una família i amb el desig de compartir.

Als qui formeu part de la Comunitat donar-vos les gràcies i demanar-vos la vostra col·laboració, com sempre! Als qui accediu providencialment a aquest blog, donar-vos la benvinguda de tot cor i convidar-vos a formar part d’allò que som. I com be diu una expressió ben nostra: “Benvingut sia qui a sa casa ve!”

Maria, la mare de la Comunitat, germana nostra, vos guarde sempre, als qui accediu al blog i als qui el feu possible!

Mn. Domingo Galindo

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dilluns, 22 de juny del 2015

Carta encíclica LAUDATO SI’ del Santo Padre Francisco sobre el cuidado de la casa común


 «Laudato si’, mi’ Signore» – «Alabado seas, mi Señor», cantaba san Francisco de Asís. En ese hermoso cántico nos recordaba que nuestra casa común es también como una hermana, con la cual compartimos la existencia, y como una madre bella que nos acoge entre sus brazos: «Alabado seas, mi Señor, por la hermana nuestra madre tierra, la cual nos sustenta, y gobierna y produce diversos frutos con coloridas flores y hierba»[1].
(Más información)

dilluns, 25 de maig del 2015

Domingo de Pentecostés

''Reforzados por el Espíritu Santo – que guía, nos guía a la verdad, que nos renueva a nosotros y a toda la tierra... llegamos a ser capaces de luchar, sin concesión alguna, contra el pecado, de luchar, sin concesión alguna, contra la corrupción que, día tras día, se extiende cada vez más en el mundo, y de dedicarnos con paciente perseverancia a las obras de la justicia y de la paz'', afirmó el Papa Francisco durante la misa celebrada en la basílica de San Pedro en la solemnidad de Pentecostés.
El Santo Padre reiteró varias veces durante su homilía que el Espíritu Santo tanto ayer como hoy guía , renueva y da frutos, actuando en las personas y en las comunidades, y haciéndolas capaces de ''recibir a Dios'', como afirmaron los Santos Padres.

''La tarde de Pascua -explicó Francisco- Jesús se aparece a sus discípulos y sopla sobre ellos su Espíritu; en la mañana de Pentecostés la efusión se produce de manera fragorosa, como un viento que se abate impetuoso sobre la casa e irrumpe en las mentes y en los corazones de los Apóstoles. En consecuencia reciben una energía tal que los empuja a anunciar en diversos idiomas el evento de la resurrección de Cristo... Junto a ellos estaba María, la Madre de Jesús, la primera discípula, y allí Madre de la Iglesia naciente. Con su paz, con su sonrisa, con su maternidad, acompañaba el gozo de la joven Esposa, la Iglesia de Jesús''.

dilluns, 18 de maig del 2015

Domingo de la Ascensión

''Todo discípulo de Cristo está llamado a ser testigo de su resurrección, especialmente en aquellos entornos en los que es más fuerte el olvido de Dios y el desamparo del ser humano'', ha dicho el Papa en la homilía pronunciada durante la misa de canonización de cuatro nuevas santas:

dilluns, 13 d’abril del 2015

Homilia del Santo Padre Francisco: ¿por qué hoy un Jubileo de la Misericordia?

Basílica Vaticana
Sábado 11 de abril de 2015

Todavía resuena en todos nosotros el saludo de Jesús Resucitado a sus discípulos la tarde de Pascua: «Paz a vosotros« (Jn 20,19). La paz, sobre todo en estas semanas, sigue siendo el deseo de tantos pueblos que sufren la violencia inaudita de la discriminación y de la muerte, sólo por llevar el nombre de cristianos. Nuestra oración se hace aún más intensa y se convierte en un grito de auxilio al Padre, rico en misericordia, para que sostenga la fe de tantos hermanos y hermanas que sufren, a la vez que pedimos que convierta nuestros corazones, para pasar de la indiferencia a la compasión.
San Pablo nos ha recordado que hemos sido salvados en el misterio de la muerte y resurrección del Señor Jesús. Él es el Reconciliador, que está vivo en medio de nosotros para mostrarnos el camino de la reconciliación con Dios y con los hermanos. El Apóstol recuerda que, a pesar de las dificultades y los sufrimientos de la vida, sigue creciendo la esperanza en la salvación que el amor de Cristo ha sembrado en nuestros corazones. La misericordia de Dios se ha derramado en nosotros haciéndonos justos, dándonos la paz.


Una pregunta está presente en el corazón de muchos: ¿por qué hoy un Jubileo de la Misericordia? Simplemente porque la Iglesia, en este momento de grandes cambios históricos, está llamada a ofrecer con mayor intensidad los signos de la presencia y de la cercanía de Dios. Éste no es un tiempo para estar distraídos, sino al contrario para permanecer alerta y despertar en nosotros la capacidad de ver lo esencial. Es el tiempo para que la Iglesia redescubra el sentido de la misión que el Señor le ha confiado el día de Pascua: ser signo e instrumento de la misericordia del Padre (cf. Jn 20,21-23).

dilluns, 16 de febrer del 2015

MENSAJE DEL SANTO PADRE FRANCISCO PARA LA CUARESMA 2015

Fortalezcan sus corazones (St 5,8)

Queridos hermanos y hermanas:
La Cuaresma es un tiempo de renovación para la Iglesia, para las comunidades y para cada creyente. Pero sobre todo es un «tiempo de gracia» (2 Co 6,2). Dios no nos pide nada que no nos haya dado antes: «Nosotros amemos a Dios porque él nos amó primero» (1 Jn 4,19). Él no es indiferente a nosotros. Está interesado en cada uno de nosotros, nos conoce por nuestro nombre, nos cuida y nos busca cuando lo dejamos. Cada uno de nosotros le interesa; su amor le impide ser indiferente a lo que nos sucede. Pero ocurre que cuando estamos bien y nos sentimos a gusto, nos olvidamos de los demás (algo que Dios Padre no hace jamás), no nos interesan sus problemas, ni sus sufrimientos, ni las injusticias que padecen… Entonces nuestro corazón cae en la indiferencia: yo estoy relativamente bien y a gusto, y me olvido de quienes no están bien. Esta actitud egoísta, de indiferencia, ha alcanzado hoy una dimensión mundial, hasta tal punto que podemos hablar de una globalización de la indiferencia. Se trata de un malestar que tenemos que afrontar como cristianos.

dilluns, 26 de gener del 2015

Segundo encuentro de grupos para vivir la EVANGELII GAUDIUM (25/27 de enero)

EN LA CRISIS DEL COMPROMISO COMUNITARIO  (nn 70-109)

Cuestiones para el diálogo:

1. Ante este mundo regido por una "economía que mata", en palabras del Papa. los cristianos tenemos que acoger la novedad radical de Dios y vivirla en honestidad y coherencia.
a) ¿Cómo lo vivo yo a nivel personal, y a nivel comunitarios?
b) ¿Qué cambios tengo que hacer en mi vida para vivirla en coherencia?

2. La gran tentación del agente de pastoral es llegar a ser "un funcionario: no me pidas más, ya he cumplido".
a) Y el pesimismo estéril... Eso que repetimos tanto: "No hay nada que hacer", las profecías de calamidades, un neopelagianismo (como si todo dependiese de mi).
b) Otra gran tentación es la mundanidad espiritual, aprovechar cargos y títulos para ser alguien, y no como oportunidad para servir. Muchas veces esta mundanidad nace del miedo y de la necesidad que tengo de reconocimiento.
c) Cainismo intraeclesial (Caín, el hermano de Abel). La maledicencia. No nos perdonamos ni una. Vivimos la diversidad como un drama y no como una oportunidad. La uniformidad mata a la Iglesia... Hay que recuperar la actitud positiva de la confianza, de la estima del otro...
¿Qué examen de conciencia hago ante todas estas tentaciones? ¿Qué tengo que cambiar en mi vida? ¿Y en mi comunidad?

Pregunta para la concreción

¿Cuáles crees que son los grandes retos que tiene la Iglesia de Segorbe-Castellón? ¿Dónde están sus grandes necesidades, a partir de lo que dice el Papa en los núm. 102-109, y de lo que tú percibes desde tu realidad (responsabilidad-formación de laicos y laicas, la aportación de la mujer en los procesos de decisión de la Iglesia, la pastoral de niños y jóvenes y familias, pastoras de vocaciones y selección de candidatos al Seminario, perfil de los ministros ordenados (presbíteros y diáconos))?

dilluns, 12 de gener del 2015

VOCACIÓN DEL LAICO (A partir de la Lumen Fidei (41))

1. Ser laico es vivir el bautismo en todas sus consecuencias.
2. Es saber que para santificarme no tengo que salirme de este mundo "que tanto amó Dios que le entregó a su Hijo Único".
3. Es vivir en la esperanza firme de que te sientes llamado a transformar el mundo según el corazón de Dios.
4. Es poner los pies en el suelo y el corazón en el Amor de Dios.
5. Es saborear el gozo de convivir codo con codo con nuestros hermanos.
6. Es experimentarse cercano a los gozos y las esperanzas de todos.
7. Es saber que la santidad se vive en las entrañas del mundo.
8. Es vivir siempre el gozo y la alegría de quien sabe que Dios se hizo hombre con todas sus consecuencias.
9. Es saber que todo lo humano es digno de ser vivido si lo hacemos unidos a Cristo.
10. Es descubrir que laicado es vivir en la Iglesia y en el mundo con los sentimientos de Cristo.
¿Te atreves?

dimarts, 8 de juliol del 2014

FRANCISCO EN EL ÁNGELUS: JESÚS NOS INVITA A SEGUIRLO

''Jesús nos invita diciendo: Venid a mi todos los que estéis cansados y agobiados, y yo os daré descanso -dijo el Papa esta mañana al asomarse a la ventana de su estudio para rezar el Ángelus con los fieles reunidos en la Plaza de San Pedro-. ''Las palabras de Jesús dan siempre esperanza -continuó-. Esta invitación de Jesús se extiende hasta nuestros días, para llegar a los muchos hermanos y hermanas oprimidos por una vida precaria, por situaciones existenciales difíciles y, a veces privadas de auténticos puntos de referencia''.
''En los países más pobres, y también en las periferias de los países más ricos, hay muchas personas desamparadas y dispersas bajo el peso insoportable del abandono y de la indiferencia. La indiferencia humana hace mucho daño a los necesitados. Y lo peor es la indiferencia de los cristianos. Al margen de la sociedad hay muchos hombres y mujeres probados por la pobreza, y por una vida de insatisfacción y frustración. Muchos se ven obligados a emigrar de su patria, arriesgando incluso su propia vida. Otros cada día llevan el peso de un sistema económico que explota al hombre, impone un ''yugo'' insoportable, que unos pocos privilegiados no quieren cargar. A cada uno de estos hijos del Padre que está en los cielos, Jesús les dice: Venid a mí, todos''.
Francisco recordó que la invitación también se dirige a los que poseen todo, pero cuyo corazón está vacío y sin Dios. ''La llamada de Jesús es para todos -destacó- pero de manera especial para los que más sufren. Jesús promete dar descanso a todos, pero nos hace una invitación, que es un mandamiento: "Cargad con mi yugo y aprended de mí, pues yo soy apacible y humilde de corazón. El "yugo" del Señor es cargar el peso del otro con amor fraternal. Una vez recibido el descanso y la comodidad de Cristo, estamos llamados a su vez a convertirnos en descanso y confort para los hermanos, con una actitud mansa y humilde, imitando al Maestro. La mansedumbre y la humildad de corazón nos ayudan no solo a soportar el peso de los otros, sino a no imponernos sobre ellos con nuestros propios puntos de vista personales, nuestras opiniones, nuestras críticas o nuestra indiferencia''.
Ciudad del Vaticano, 6 julio 2014

dijous, 12 de juny del 2014

CATEQUESIS DEL PAPA FRANCISCO, DONES DEL ESPÍRITU SANTO: TEMOR DE DIOS

''Con el don del temor de Dios, del que hablamos hoy -ha dicho el Papa en la Audiencia General-, concluye la serie de los siete dones del Espíritu Santo. Ese don no significa tener miedo de Dios -ha destacado-: sabemos bien que Dios es nuestro Padre, que nos ama y quiere nuestra salvación, nos perdona siempre, ¡así que no hay razón para tenerle miedo! El temor de Dios, sin embargo, es el don del Espíritu que nos recuerda lo pequeños que somos ante Dios y su amor, y que nuestro bienestar llega cuando nos abandonamos en sus manos con humildad, respeto y confianza''.
''Cuando el Espíritu Santo mora nuestros corazones, nos da consuelo y paz... En ese momento, comprendemos cómo el temor de Dios llega a nosotros en forma de docilidad, gratitud y alabanza llenando nuestros corazones de esperanza''. Francisco ha comentado al respecto que cuando no entendemos el plan de Dios nos damos cuenta de que no podemos asegurarnos la felicidad y la vida eterna. ''Es sin embargo en la experiencia de nuestras limitaciones y nuestra pobreza, -ha dicho- cuando el Espíritu Santo nos consuela y nos hace sentir que la única cosa importante es ser guiados por Jesús hacia los brazos de su Padre''.
El Papa ha explicado la necesidad de un don que ''nos hace ser conscientes de que todo viene de la gracia y de que nuestra fuerza real está únicamente en seguir al Señor Jesús y en dejar que el Padre derrame sobre nosotros su bondad y su misericordia... El temor de Dios, por lo tanto, no nos convierte en cristianos tímidos y sumisos, sino que ¡genera en nosotros coraje y fuerza! Es un regalo que nos convierte en cristianos convencidos, entusiastas, ¡que no son sumisos al Señor por miedo, sino porque se mueven y se dejan seducir por su amor!''.
El temor de Dios es también ''una advertencia ante el pecado'', porque ''cuando vamos por mal camino, blasfemando contra Dios, explotando a los otros, con tiranía, y cuando se vive sólo por el dinero, la vanidad, el poder y el orgullo, nos avisa que así no seremos felices y terminaremos mal. ''¿Creéis que una persona corrupta será feliz en el más allá? -ha preguntado el Pontífice- No, todo el fruto de su corrupción ha adulterado su corazón y le será difícil presentarse ante el Señor''. Con estas palabras ha recordado a todos aquellos que se benefician del tráfico de personas, del trabajo con esclavos, o de la fabricación de armas. De estos últimos ha dicho que no les interesa la Palabra de Dios porque ''fabrican la muerte, son mercaderes de muerte y hacen mercancía de muerte'', y ha manifestado el deseo de que ''el temor de Dios les haga comprender que un día todo terminará y que tendrán que rendirle cuentas''.
Antes de finalizar, Francisco ha leído una parte del Salmo 34: 'Este pobre gritó y el Señor lo escuchó, y lo salvó de todas sus angustias. El ángel del Señor hace sus rondas junto a los que le temen y los guarda'. ''Pidamos al Señor -ha dicho- la gracia de unir nuestra voz a la de los pobres para acoger el don del temor de Dios y poder reconocernos, recubiertos de la misericordia y del amor de Dios, que es nuestro Padre''.
Ciudad del Vaticano, 11 junio 2014

INVOCACIÓN POR LA PAZ. PALABRAS DEL SANTO PADRE FRANCISCO

Señor, Dios de paz, escucha nuestra súplica.
Hemos intentado muchas veces y durante muchos años resolver nuestros conflictos con nuestras fuerzas, y también con nuestras armas; tantos momentos de hostilidad y de oscuridad; tanta sangre derramada; tantas vidas destrozadas; tantas esperanzas abatidas... Pero nuestros esfuerzos han sido en vano. Ahora, Señor, ayúdanos tú. Danos tú la paz, enséñanos tú la paz, guíanos tú hacia la paz. Abre nuestros ojos y nuestros corazones, y danos la valentía para decir: «¡Nunca más la guerra!»; «con la guerra, todo queda destruido». Infúndenos el valor de llevar a cabo gestos concretos para construir la paz. Señor, Dios de Abraham y los Profetas, Dios amor que nos has creado y nos llamas a vivir como hermanos, danos la fuerza para ser cada día artesanos de la paz; danos la capacidad de mirar con benevolencia a todos los hermanos que encontramos en nuestro camino. Haznos disponibles para escuchar el clamor de nuestros ciudadanos que nos piden transformar nuestras armas en instrumentos de paz, nuestros temores en confianza y nuestras tensiones en perdón. Mantén encendida en nosotros la llama de la esperanza para tomar con paciente perseverancia opciones de diálogo y reconciliación, para que finalmente triunfe la paz. Y que sean desterradas del corazón de todo hombre estas palabras: división, odio, guerra. Señor, desarma la lengua y las manos, renueva los corazones y las mentes, para que la palabra que nos lleva al encuentro sea siempre «hermano», y el estilo de nuestra vida se convierta en shalom, paz, salam. Amén.
Domingo, 8 de junio de 2014

diumenge, 8 de juny del 2014

CATEQUESIS DEL PAPA FRANCISCO, DONES DEL ESPÍRITU SANTO: PIEDAD

El Papa Francisco dedicó la catequesis de la audiencia general de los miércoles a otro don del Espíritu Santo: la piedad que, como explicó, no tiene aquí el sentido superficial con que a veces se utiliza: tener lástima de alguien.
La piedad, como don del Espíritu Santo indica en cambio ''nuestra pertenencia a Dios y nuestra unión profunda con él; una unión que da sentido a toda nuestra vida y que nos mantiene firmes, en comunión con él, incluso en los momentos más difíciles''.
El Santo Padre aclaró a las decenas de miles de peregrinos reunidos en la Plaza de San Pedro que esa unión no significa ni un deber ni una imposición. ''Se trata en cambio- dijo- de algo que sale de dentro, de una relación vivida con el corazón: es la amistad con Dios que Jesús nos ha dado y que cambia nuestra vida llenándola de entusiasmo y de alegría. Por eso, el don de la piedad suscita en nosotros ante todo la gratitud y la alabanza. Este es el motivo y el sentido auténtico de nuestro culto y nuestra adoración. Cuando el Espíritu Santo nos hace percibir la presencia del Señor y todo su amor por nosotros, nuestro corazón se alegra y nos sentimos movidos casi naturalmente a la oración... La piedad, por tanto, es sinónimo de espíritu religioso auténtico, de confianza filial con Dios, de esa capacidad de rezarle con amor y sencillez que es propia de las personas humildes de corazón''.
Este don, haciéndonos vivir como verdaderos hijos de Dios, nos lleva también a amar a los demás y a reconocerlos como hermanos.''Entonces -exclamó el Papa- ¡sí que estamos movidos por sentimientos de piedad -no de pietismo-!.'¿Por qué digo piedad y no pietismo? Pues porque algunos creen que tener piedad es cerrar los ojos, poner cara de imagen, cara de santo'', comentó Francisco que recurrió a un dicho piamontés, la región italiana de sus orígenes, para explicarlo mejor: ''Fare la mugna quacia'' (Poner cara de no haber roto un plato n.d.r) ...Eso no es el verdadero don de la piedad. El verdadero don de la piedad nos hace capaces de alegrarnos con quien está alegre y de llorar con quien llora, de acercarnos a quien se encuentra solo o angustiado, de corregir a quien se equivoca, de consolar al afligido, de atender y socorrer a quien pasa necesidad. Hay, además, una estrecha relación entre la piedad y el sosiego. El don de la piedad que nos da el Espíritu Santo nos hace sosegados, tranquilos y pacientes, en paz con Dios y al servicio de los demás con sosiego.
El Santo Padre concluyó citando la Carta de San Pablo a los Romanos: '' Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios. Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: !!Abba, Padre! ''.Pidamos al Señor -terminó- que este don de su Espíritu venza nuestros miedos y dudas y también nuestro espíritu inquieto e impaciente y nos convierta en testigos alegres de Dios y de su amor', adorando al Señor en verdad y también en el servicio del prójimo con sosiego y con la sonrisa que da siempre el Espíritu Santo en la alegría''.
Ciudad del Vaticano, 4 junio 2014

dijous, 22 de maig del 2014

CATEQUESIS DEL PAPA FRANCISCO, DONES DEL ESPÍRITU SANTO: CIENCIA

El don de ciencia que ''no se limita al conocimiento humano, sino que a través de la creación nos lleva a percibir la grandeza de Dios y su amor por sus criaturas'', ha sido el tema de la catequesis del Papa durante la audiencia general de los miércoles.
Ante más de 50.000 personas en la Plaza de San Pedro, Francisco ha explicado que este don del Espíritu Santo nos hace también descubrir cómo la belleza e inmensidad del cosmos nos habla del Creador y nos invita a alabarlo ''desde lo más profundo de nuestro corazón y a reconocer, en todo lo que tenemos y somos un don inestimable de Dios y un signo de su amor infinito por nosotros''.
Ya en el primer capítulo del Génesis, al comienzo de la Biblia, se evidencia que Dios mismo se alegró de su obra ''subrayando repetidamente la belleza y la bondad de cada cosa.. Si Dios ve que la creación es buena y bella- ha dicho Francisco- también nosotros tenemos que asumir esa actitud.. Y cuando Dios acabó de crear al hombre no dijo ''vio que era bueno'', sino '' vio que era muy bueno''. A los ojos de Dios somos lo más hermoso, lo más grande, lo mejor de la creación: hasta los ángeles están por debajo de nosotros; somos más que los ángeles. El Señor nos quiere y tenemos que agradecérselo. El don de ciencia nos sintoniza en profundidad con el Creador y nos hace participar en la claridad de su mirada y de su juicio. Y, desde esta perspectiva -ha dicho el Papa-descubrimos que el hombre y la mujer son el culmen de la creación, como coronación de un plan de amor grabado en cada uno de nosotros y que nos lleva a reconocernos como hermanos y hermanas''.
Todo esto es ''motivo de serenidad y de paz y hace del cristiano un testigo gozoso de Dios, como lo fueron San Francisco de Asís y tantos otros santos que alabaron y cantaron su amor a través de la contemplación de la creación. Del mismo modo el don de ciencia nos ayuda a no caer en el peligro de... creernos dueños absolutos de ella. La creación no es una propiedad de la que podemos disponer como nos parezca, ni mucho menos es sólo propiedad de algunos, de pocos: la creación es un don maravilloso que Dios nos ha dado para que la cuidemos y la utilicemos con respeto, gratitud y en beneficio de todos''.El don de ciencia ayuda también a evitar otro riesgo que es el de limitarnos a las criaturas. ''como si sólo ellas representasen la respuesta a todas nuestras expectativas''.
El Papa ha insistido en el primer riesgo, apropiarse de la creación en vez de cuidarla . La creación,''es un regalo que nos ha hecho Dios... y cuando la explotamos, destruimos el signo de su amor. Destruir la creación es decir a Dios: ''No me gusta'' Y esto no está bien, es un pecado. El cuidado de la creación es el cuidado del regalo de Dios, es decir a Dios: ''Gracias, yo soy el que cuida la creación pero para que progrese, jamás para destruir tu regalo''.
''Ese debe ser nuestro comportamiento con la creación porque si la destruimos, ella nos destruirá. ¡No lo olvidéis!'', ha reiterado el Papa, recordando después que hace tiempo en el campo una persona muy sencilla, a la que le gustaban las flores le dijo: ''Tenemos que cuidar de las cosas bellas que Dios nos ha dado; la creación es para nosotros para que la aprovechemos bien; no para explotarla sino para cuidarla porque Dios perdona siempre, nosotros los seres humanos perdonamos algunas veces, pero la creación no perdona jamás y se no la cuidas te destruirá''.
''Tenemos que pensar en todo esto -ha concluido- y pedir al Espíritu Santo el don de la ciencia para entender que la creación es el regalo más hermoso de Dios que hizo tantas cosas buenas, pero la mejor es el ser humano''.
Ciudad del Vaticano, 21 mayo 2014

diumenge, 18 de maig del 2014

CATEQUESIS DEL PAPA FRANCISCO, DONES DEL ESPÍRITU SANTO: FORTALEZA

El Santo Padre, en la catequesis de la Audiencia General, ha mencionado los primeros tres dones del Espíritu Santo que ya trató en las pasadas catequesis: sabiduría, intelecto y consejo, y ha continuado hablando del cuarto: la fortaleza. Para explicar su importancia ha recordado la parábola del sembrador. Las semillas que caen en la carretera se las comen los pájaros, las que caen entre las piedras se secan, pero solo las que caen en terreno bueno crecen y dan fruto.
El sembrador es el Padre que esparce las semillas de su Palabra. ''Las semillas chocan a menudo con la sequedad de nuestro corazón y aunque se acepten, aveces permanecen estériles. Con el don de la fortaleza, en cambio, el Espíritu Santo libera el terreno de nuestro corazón del entumecimiento, de las incertidumbres y de todos los temores que pueden pararlo, para que la Palabra del Señor se ponga en práctica, de forma autentica y alegre''.
El Papa ha hablado de todos aquellos momentos difíciles y situaciones extremas en las que el don de la fortaleza se manifiesta de manera extraordinaria y ha recordado que en la actualidad hay muchos hermanos y hermanas que no tienen miedo de dar su vida por continuar a ser fieles al Señor y a su Evangelio, y cómo la Iglesia resplandece con estos testimonios. ''Todos conocemos personas que han vivido situaciones difíciles, de mucho dolor. Pensemos en esos hombres y mujeres que llevan una vida difícil, luchan para sacar a delante la familia, educar a los hijos: hacen todo esto porque el espíritu de la fortaleza les ayuda... Estos hermanos y hermanas son santos, santos del cotidiano, santos escondidos en medio de nosotros: tienen el don de la fortaleza para llevar a cabo su deber como personas, como padres, madres, hermanos, hermanas y ciudadanos... Y nos vendrá bien pensar en esta gente: Si ellos hacen todo esto, si ellos pueden hacerlo ¿Por qué yo no? Nos vendrá bien pedir al Señor que nos de el don de la fortaleza''.
''No hay que pensar -ha continuado- que el don de la fortaleza sea necesario solo en determinadas ocasiones o situaciones. Este don debe constituir la nota de fondo de nuestro ser cristiano, en lo habitual de nuestra vida cotidiana''. Por ello, Francisco ha recordado la frase del apóstol Pablo destacando que el Señor está siempre con nosotros: ''Puedo hacer todo a través de Él que me da la fortaleza''.
Antes de finalizar, el Pontífice ha añadido que ''a veces podemos estar tentados por la pereza o peor aun, por el desaliento, sobre todo ante las dificultades y las pruebas de la vida. En estos casos, no perdamos los ánimos, e invoquemos al Espíritu Santo, para que con el don de la fortaleza levante nuestros corazones dándonos nueva fuerza y entusiasmo en nuestra vida y en nuestro seguir a Jesús''.
Ciudad del Vaticano, 14 mayo 2014

dimecres, 7 de maig del 2014

CATEQUESIS DEL PAPA FRANCISCO, DONES DEL ESPÍRITU SANTO: CONSEJO

El consejo, don con que el Espíritu Santo nos capacita para tomar decisiones concretas siguiendo la lógica de Jesús y del Evangelio, ha sido el tema de la catequesis del Papa Francisco durante la audiencia general de los miércoles.
El Espíritu ''nos ayuda a crecer interiormente y positivamente en la comunidad y a no caer presa del egoísmo ni de nuestra forma de ver las cosas''. ''La condición esencial para conservar este don es la oración'' ha dicho el Santo Padre, explicando que todos podemos rezar las oraciones que hemos aprendido de pequeños, pero también dirigirnos a Dios con nuestras palabras: ''Señor, ayúdame, aconséjame: ¿Qué tengo que hacer ahora? Y con la oración hacemos espacio para que el Espíritu venga y nos ayude en ese momento, nos aconseje que debemos hacer. Nunca tenemos que olvidarnos de rezar. Ninguno se da cuenta cuando rezamos en el autobús o por la calle: recemos en silencio.. Aprovechemos estos momentos para rezar... para que el Espíritu Santo nos conceda el don del consejo''.
''En la intimidad con Dios y escuchando su palabra, dejamos de lado, poco a poco, nuestra lógica personal ... y en nosotros madura una sintonía profunda con el Señor que nos lleva , en cambio, a preguntarnos cual es su voluntad. Es el Espíritu el que nos aconseja, pero nosotros tenemos que dejarle espacio para que lo haga. Dar espacio y rezar para que nos ayude siempre''.
Y, al igual que los demás dones del Espíritu Santo, el consejo es ''un tesoro para toda la comunidad cristiana'', porque el Señor no nos habla ''sólo en la intimidad del corazón, sino también a través de la voz y el testimonio de los hermanos... que nos ayudan a arrojar luz en nuestras vidas y a reconocer la voluntad del Señor''. Francisco ha recordado a este propósito que una vez en la diócesis argentina de Luján, un chico ''con tatuajes y pendientes y todas esas cosas'' le expuso en el confesionario una situación muy grave diciendo que su madre le había aconsejado que se dirigiera a la Virgen. ''Era una mujer con el don del consejo -ha observado el pontífice- Esa madre no sabía como salir del problema de su hijo pero le indicó el camino acertado... Y efectivamente el chico me dijo: ''Miré a la Virgen y sentí que tenía que hacer esto y lo otro''. “Yo no tuve ni que hablar - ha rememorado el Papa- ya habían dicho todo esa madre y ese hijo. Ese es el don del consejo y vosotras madres, que ya lo tenéis, pedidlo para vuestros hijos. El don de aconsejar a los hijos es un don de Dios''.
Francisco ha concluido citando el Salmo 16 que dice: "Bendeciré a Yahve que me aconseja; aún de noche me instruye. Tengo siempre presente al Señor, con él a mi derecha no vacilaré''. ''¡Que el Espíritu -ha concluido- infunda siempre en nuestros corazones esta certeza y nos colme así, de su consuelo y su paz y pedid siempre el don del consejo!''.
Ciudad del Vaticano, 7 mayo 2014

dijous, 1 de maig del 2014

CATEQUESIS DEL PAPA FRANCISCO, DONES DEL ESPÍRITU SANTO: ENTENDIMIENTO

Prosiguiendo con la catequesis sobre los siete dones del Espíritu Santo, el Papa Francisco se ha centrado en la audiencia general de este miércoles sobre el intelecto. ''No se trata de la inteligencia humana o de la capacidad intelectual de la que podemos estar más o menos dotados -ha especificado-. Es una gracia que sólo el Espíritu Santo puede infundir y que despierta en el cristiano la capacidad de ir más allá de la apariencia exterior de la realidad y escrudiñar en las profundidades del pensamiento de Dios y de su designio de salvación''.
Francisco ha recordado las palabras del apóstol Pablo, cuando dirigiéndose a la comunidad de Corintio describió los efectos de este don: ''Esas cosas que los ojos no ven, que los oídos no escuchan y que nunca entrarán en el corazón del hombre, Dios las ha preparado para aquellos que le aman. Pero a nosotros, Dios nos las ha revelado por medio del Espíritu Santo''.
''Esto no quiere decir que un cristiano pueda comprender todo y tener pleno conocimiento de los diseños de Dios -ha destacado el Pontífice-. Pero, como sugiere la palabra en sí, el intelecto permite ''intus legere'', ''leer dentro''. Este don nos hace entender las cosas como las entiende Dios, con la inteligencia de Dios... Es un don estrechamente conectado con la fe. Cuando el Espíritu Santo habita en nuestro corazón e ilumina nuestra mente, día tras día hace que aumente la comprensión de aquello que el Señor ha dicho y ha cumplido''.
Francisco ha explicado que lo mismo les sucedió a los apóstoles del camino de Emaús, que no conocieron a Jesús porque no eran capaces. ''Pero cuando el Señor les explica sus Escrituras para que entiendan que Él debía sufrir y morir para más tarde resurgir, -ha dicho- sus mentes se abren y en en sus corazones se enciende de nuevo la esperanza. Esto es lo que hace el Espíritu Santo con nosotros''.
Ciudad del Vaticano, 30 abril 2014 

CATEQUESIS DEL PAPA FRANCISCO, DONES DEL ESPÍRITU SANTO: SABIDURÍA

El Santo Padre ha habladodel primero: la sabiduría. 'No se trata simplemente -ha dicho- del saber humano que es frutodel conocimiento y de la experiencia'. La sabiduría que concede el Espíritu Santo es 'la gracia de poder ver todas las cosas con los ojos de Dios.... Es ver el mundo, las situaciones...los problemas, todo, con los ojos de Dios. ....Y obviamente esto deriva de la intimidad con Dios... de la relación de los hijos con el Padre...Cuando estamos en comunión con el Señor, el Espíritu Santo es como si transfigurase nuestro corazón y nos hiciera percibir todo su calor y su predilección'.
El Espíritu Santo hace entonces del cristiano 'un sabio'. ¡Pero -ha explicado Francisco- no en el sentido de que tiene una respuesta para todo, que sabe todo, sino en el sentido de que...sabe como actúa Dios, conoce cuando algo es de Dios y cuando no lo es...El corazón del sabio, en este sentido, tiene el gusto y el sabor de Dios...Tenemos dentro de nosotros, en nuestro corazón al Espíritu Santo: podemos escucharlo o no. Si lo escuchamos, nos enseña este camino de sabiduría; nos regala la sabiduría que consiste en ver con los ojos de Dios, escuchar con los oídos de Dios, amar con el corazón de Dios, juzgar las cosas con el juicio de Dios. Esta es la sabiduría que nos regala el Espíritu Santo y todos podemos conseguirla. Solamente tenemos que pedírsela'.
Como ejemplo de sabiduría en la vida diaria, el Papa ha puesto el ejemplo de un matrimonio que se enfada 'y no se miran, o se miran con mala cara: ¿esta es sabiduría de Dios?. ¡No!. En cambio, si se dicen: 'Ha amainado la tormenta, vamos a hacer las paces ' y empiezan otra vez a caminar juntos en paz...ese es del don de la sabiduría'.
'Esto -ha concluido- no se aprende; es un regalo del Espíritu Santo. Por eso tenemos que pedir al Señor que nos conceda al Espíritu Santo y el don... de esa sabiduría de Dios que nos enseñe a mirar con los ojos de Dios, a sentir con el corazón de Dios, a hablar con las palabras de Dios. Y así, con esa sabiduría, vamos adelante, construimos la familia, construimos la Iglesia y todos nos santificamos. Pidamos hoy la gracia de la sabiduría. Y pidamosla a la Virgen que es Trono de la Sabiduría'.
Ciudad del Vaticano, 9 abril 2014

dilluns, 28 d’abril del 2014

HOMILÍA DEL SANTO PADRE FRANCISCO EN LA CANONIZACIÓN DE LOS BEATOS JUAN XXIII Y JUAN PABLO II (27/04/2014)

En el centro de este domingo, con el que se termina la octava de pascua, y que san Juan Pablo II quiso dedicar a la Divina Misericordia, están las llagas gloriosas de Cristo resucitado.
Él ya las enseñó la primera vez que se apareció a los apóstoles la misma tarde del primer día de la semana, el día de la resurrección. Pero Tomás aquella tarde, como hemos escuchado, no estaba; y, cuando los demás le dijeron que habían visto al Señor, respondió que, mientras no viera y tocara aquellas llagas, no lo creería. Ocho días después, Jesús se apareció de nuevo en el cenáculo, en medio de los discípulos: Tomás también estaba; se dirigió a él y lo invitó a tocar sus llagas. Y entonces, aquel hombre sincero, aquel hombre acostumbrado a comprobar personalmente las cosas, se arrodilló delante de Jesús y dijo: «Señor mío y Dios mío» (Jn 20,28).

Las llagas de Jesús son un escándalo para la fe, pero son también la comprobación de la fe. Por eso, en el cuerpo de Cristo resucitado las llagas no desaparecen, permanecen, porque aquellas llagas son el signo permanente del amor de Dios por nosotros, y son indispensables para creer en Dios. No para creer que Dios existe, sino para creer que Dios es amor, misericordia, fidelidad. San Pedro, citando a Isaías, escribe a los cristianos: «Sus heridas nos han curado» (1 P 2,24; cf. Is 53,5).
San Juan XXIII y san Juan Pablo II tuvieron el valor de mirar las heridas de Jesús, de tocar sus manos llagadas y su costado traspasado. No se avergonzaron de la carne de Cristo, no se escandalizaron de él, de su cruz; no se avergonzaron de la carne del hermano (cf. Is 58,7), porque en cada persona que sufría veían a Jesús. Fueron dos hombres valerosos, llenos de la parresia del Espíritu Santo, y dieron testimonio ante la Iglesia y el mundo de la bondad de Dios, de su misericordia.

diumenge, 2 de març del 2014

El Papa anima la Diócesis a avanzar con alegría y esperanza

El Papa Francisco ha transmitido al Obispo de Segorbe-Castellón, mons. Casimiro López Llorente, su deseo de que la Diócesis siga “caminando con alegría y esperanza”. Así explicaba el prelado hoy mismo en declaraciones al programa “El Espejo de la Iglesia Diocesana” de COPE Castellón, la esencia del mensaje dado por el Santo Padre en el curso de la entrevista personal que han mantenido por la mañana del viernes 28. 
El Obispo, por su parte, le ha expuesto las prioridades para la vida de la Diócesis: la vitalización de las parroquias para que sean evangelizadas y evangelizadoras, objetivo que debe plasmarse en el próximo Plan Diocesano de Pastoral, y las vocaciones que este mes toman un protagonismo particular alrededor del día del Seminario el 19 de marzo.
Otros temas que han salido en la conversación han sido las familias y los jóvenes, sobre los que el Papa ha declarado su preocupación: “los lleva en el corazón –explicaba mons. López Llorente – en particular los que no tienen trabajo y se encuentran en una situación de descarte, como él lo llama”.
el Obispo orando ante la tumba de San Pablo, el miércoles pasado
Antes de los encuentros personales, los Obispos en Visita Ad limina de las provincias eclesiásticas de Valencia y Madrid tuvieron un encuentro conjunto con el Papa que fue una “conversación franca y directa, como con un hermano mayor”, comenta el Obispo. El lunes por la mañana, aprovechando que llega el segundo grupo de obispos españoles, Francisco recibirá en audiencia al conjunto de prelados, 83 en total. Después mons. López Llorente ya regresará a la Diócesis.